Capítulo 8
La Ciudad Negra

©Copyright Margarita MedGut
El sábado, como en eso de las 8 de la noche, llegué a la calle de las Flores Muertas, número 616, en mi Audi A8, que había adquirido después de la recuperación de tan fatal accidente. El plan era llegar a Ciudad Negra y elegir a las 3 chicas que nos habían solicitado; quería terminar con todo aquel teatro, así que sin más toqué el timbre. Por suerte, Yertra abrió rápidamente y me hizo pasar a su sala de estar, que era muy cómoda.
¿Estás lista? Ya son las 8:15 de la noche; si te apresuras, podemos terminar esto rápido. —Exclamé, mientras miraba alejarse a Yertra rumbo al baño; apenas tomaría una ducha.
Relájate, hombre, es muy temprano todavía; la fiesta comienza después de las 11 de la noche; ahorita solo vamos a encontrar policías borrachos. En la alacena de la cocina tengo una botella de vino; ábrela y bebe una copa. -Sin más, agregó Yertra un poco embriagada.
¿Estás loca? Únicamente piensas en beber; seguramente has tomado durante la tarde, no tienes remedio. -Le dije un poco abrumado.
-Bebí solamente dos botellas de vino blanco; en La Ciudad Negra beberé agua mineral, quiero dejar el alcohol, tengo la certeza de que este trabajo será muy fácil, y la proposición del Sr. Malakai Vance me ha dado un hilo de esperanza de recuperar mi vida. -Agregó Yertra con un brillo de luz en su rostro.
No sé cómo has podido vivir todo este tiempo sin sentir culpa, no sé cuántas cosas malignas has hecho, pero no vengo a juzgarte, sino a que hagamos ese trabajo sucio. -Finalicé con tono mesurado, mientras tomaba asiento en uno de los sillones que estaba junto a la ventana, y que daba vista a un viejo teatro.
Por su parte, Yertra se metió a la ducha, haciendo caso omiso de lo que murmuraba en silencio. Quizás pasó una hora para que la mujer saliera del baño; se dirigió a su habitación a vestirse. Yo, por mi parte, estaba abrumado, con cierto enfado; solo podía ver cómo las personas entraban al viejo teatro que anunciaba la obra: EL PAYASO MALDITO, protagonizada por una de mis actrices favoritas. Sin embargo, no era el momento de pensar en eso, ya que por mi cabeza rondaban diversos planes para poder llevar a esas chicas al salón. Al fin, Yertra salió de su habitación como en eso de las 10:30 de la noche; por un momento me quedé embobado con su belleza. Llevaba puesto un vestido negro drapeado, liso con escote de corazón, ajustado de manga larga normal, además de botines blancos, pero luego recordé las cosas horribles que una mujer tan hermosa es capaz de hacer por dinero, así que no le di más importancia, y una vez en mi coche rumbo a Ciudad Negra, traté de no verla a los ojos, ni dirigir palabra; ella, por su parte, tampoco lo hizo.
En 15 minutos llegamos a la discoteca Ciudad Negra; como siempre, Yertra robaba las miradas de los caballeros presentes; sin embargo, no era el caso, había que buscar 3 chicas guapas y atractivas. En eso, y para suerte de ambos, una hermosa jovencita se acercó a mí; rápidamente, Yertra se fue en busca de más víctimas.
—Hola, ¿es tu novia la chica que llegó contigo? —cuestionó la joven.
-Sonrojado, le respondí: No, es una amiga. ¿Me permites invitarte una copa?
-No lo creo, no bebo alcohol, solo limonada. —Dijo la chica.
Yo, por mi parte, traté de deshacerme de la joven, ya que si no bebía alcohol no valía la pena, sería más difícil engañarla. Luego me dirigí a la barra y ordené una limonada, pero en eso, otra hermosa joven se me acercó.
¿Me invitas una cerveza, guapo? Vengo sola; si quieres, podemos conocernos; no te arrepentirás. —Dijo la joven.
¿Solo una? Puedo invitarte las que quieras. -Exclamé pensando en que había caído la primera víctima.
Sin más, la chica se sentó a mi lado y bebió unas 6 cervezas Corona; entonces hice la pregunta.
¿Te gustaría acompañarme a una fiesta? Vengo con una amiga, y es su cumpleaños; en una hora iremos a su casa y seguiremos celebrando. -Le Pregunté un poco nervioso.
—¿Habrá cerveza en la fiesta? —preguntó la joven.
-Cerveza y todo lo que quieras. —Dije ya menos nervioso.
En eso, Yertra se acercó a nosotros, acompañada de dos chicas muy hermosas, a las que había invitado a su supuesto cumpleaños, pidió una botella de tequila y las jóvenes no paraban de beber. Media hora después, las 3 chicas, Yertra y yo nos dirigimos al salón; una vez ahí, encontramos una mesa alargada, montada con toda clase de alcohol y drogas. Las chicas pidieron ir al baño; fue en ese instante cuando yo y Yertra aprovechamos para escabullirnos de ese sitio.
Ya en el coche, pregunté nervioso.
-¿Qué harán con esas chicas?
-No lo sé, no se hacen preguntas; tú ya has cumplido con la parte de tu trato; lo demás es problema de esos hombres y del Sr. Malakai Vance. —Agregó Yertra un poco nerviosa.
Luego, después de dejar a Yertra en su departamento, me dirigí a mi casa; sin embargo, esa noche no pude dormir, pensaba y pensaba sobre el paradero de aquellas jóvenes.
Durante dos meses no supe nada de Yertra; llegué a pensar que todo había terminado. Sin embargo, una calurosa tarde recibí una llamada de un contacto desconocido.
¿Cedric? –preguntó.
—¿Quién habla? —cuestioné confundido.
-Yertra tonto, ¿no reconoces mi voz?
¿Qué quiere? Pensé que ya todo había terminado. —Le dije con tono molesto.
No, querido, esto apenas comienza; prueba de ello es que el Sr. Malakai Vance quiere verte la semana entrante. El día martes pasa por mí a las 6 de la tarde; te llevaré con él. —Agregó Yertra con cierto apuro, luego, colgó.
Me quedé con un signo de interrogación; sin embargo, era necesario verse con el jefe, ya que había prometido que todo acabaría.
