El móvil de Cedric sonó; habían pasado algunas semanas después de lo de la señora Benson, y Cedric estaba sumido en una depresión a causa de su secretaria, que había decidido renunciar a la oficina de Correos Virtuales. Cedric veía a esa mujer como una salida a todo su mundo oscuro; y sin embargo, ella se fue sin decir nada. Ese domingo por la mañana, recibió la llamada de Yertra, indicándole que tenían que ir al salón a una junta importante con el Sr. Malakai Vance. -Estoy cansado de todo este juego, Yertra; quisiera suicidarme y no saber más de todas las cosas malas que hemos hecho ambos. —Yo estoy igual, querido —aclaró Yertra—, pero ten fe, y en un golpe de suerte podemos salir de esa secta. —Espero que sí, no puedo seguir viviendo con esto —dijo Cedric. -¿Quieres que lleguemos juntos al salón? Esto no me gusta nada, y mejor llegar al mismo tiempo; iremos armados. Dijo Yertra con un tono de voz preocupada. Está bien, vamos juntos; en realidad, si nos asesinan, ya no me importa Yertra, ya no quiero seguir viviendo con esta culpa. -Paso por ti al mediodía, y cálmate, todo va a estar bien, te lo aseguro. Se me olvidaba decirte que el Sr. Malakai pidió que vayamos vestidos de luto. Aclaro, Yertra, con voz suave. -De acuerdo, aunque eso de ir vestidos de luto no me gusta nada. Era casi la 1 de la tarde cuando el claxon del coche de Yertra sonó; Cedric salió corriendo vestido con un traje de vestir negro, un sombrero negro y unos botines muy lustrados. Yertra, por su parte, solo llevaba puesto un vestido largo negro de pana, propio para asistir a un funeral. Yertra pisó el acelerador del coche; en cuestión de minutos llegaron al salón donde habían dejado a sus víctimas. Al entrar, los recibió un mayordomo que nunca habían visto; era la primera vez que estaba aquel hombre en el salón y este los recibió con una amabilidad que no comprendían. Ya en el salón, había una mesa larga de madera con 3 lugares; uno de esos lugares lo ocupaba el Sr. Malakai Vance. En cuanto los miró, dijo: -Adelante, tomen asiento los dos, tenemos muchas cosas de que hablar, y es necesario que beban algo para que puedan estar tranquilos, hijos. Yertra y Cedric obedecieron sin saber qué pasaba, y peor aún, porque los llamó hijos; todo era confuso. -Los cité porque tengo una noticia que darles. Durante años estuve investigando el paradero de Yertra; al final supe que fue llevada por la señora Benson a ese horripilante orfanato. Lo hizo porque quería vengarse de mí; nunca la amé, y escapó con su esposo después de tan aberrante hecho. Tú solo tenías 2 años, Yertra; la señora Benson se había escondido muy bien con otra identidad. Afortunadamente, yo soy más astuto que cualquier persona y la encontré. Después descubrí tu paradero, Cedric; vivías con el Sr. Igor Yak. Él fue mi mayordomo y también me traicionó. Le dejé a tu cuidado, le di mucho dinero y solo viviste un infierno con él. Te llevó a las peores escuelas de Cartana y usó mi dinero con mujeres y drogas. Igor Yak no tenía esquizofrenia, sino un problema con las drogas. Cedric, en realidad, él no era tu padre, sino tu sirviente. Después de eso, cuando Yertra cumplía los 13, descubrí a dónde había sido llevada por la señora Benson, así que fui y te saqué de ahí, hija, te metí a la misma secundaria que Cedric; al fin y al cabo, eran hermanos. Finalmente, el comandante Bindel era parte de esta secta y era leal hasta que Yertra cumplió 17. La metió a la secta sin mi autorización y sin que me diera cuenta de su aberrante plan. Supe que sufriste violaciones por parte de ese animal que no supe en qué momento te metió a este juego. Cuando se enteró de que lo descubrí, huyó, y supo esconderse muy bien. Pero gracias a ustedes pude capturar a todos esos perros traicioneros, y quiero decirles que yo soy su padre, Sr. Malakai Vance; ustedes tienen a Cartana a sus pies, y tienen mucho dinero que yo les dejaré. Durante todo este tiempo he sido un criminal escondido en una logia llamada: LA LOGIA DE LA SANGRE AUSENTE. Su madre la fundó; el nombre de su madre era Seraphine Vance, una mujer que me inició en esto y que, gracias a ella, hicimos fortuna con la trata de personas. Ella murió hace unos años, y su tumba está atrás de la casa del campo. Ahora que saben todo, mi muerte está muy cerca; estoy enfermo de un cáncer sin cura. Es por eso que quiero que ustedes manejen todo nuestro imperio. Su madre hubiese querido lo mismo; ella los amaba y, cuando sucedió lo de la pérdida de Yertra, ella enfermó y me ordenó que escondiera a Cedric, ya que en la secta había gente peligrosa, pero Igor Yak fue astuto y se escondió tras enterarse de que descubrí que me robó, hasta que lo encontré. Ya lo saben todo, y ahora no tienen otra opción más que seguir con este negocio, hijos, no tienen salida o serán asesinados por otros miembros que no son confiables, así que hay que seguir investigando y asesinando a esos cobardes. Yertra, con lágrimas en los ojos, apenas daba crédito a toda aquella historia retorcida. -Eres un criminal, que solo me utilizaste, a tu propia hija Malakai Vance; no te creo la historia de la señora Benson, y no quiero tu imperio, quiero matarte, es lo que mereces, maldito criminal. Tú me reclutaste a los 16, me dijiste que podía trabajar para ti; todo lo planeaste muy bien, esa fue la información que el comandante Bindel me dijo cuando me trajo a este lugar, seguramente, tu lo enviaste, ambos eran solo maldad. -No me hables así, soy tu padre, y quiero respeto, y que seas leal a la logia.
¿Hablas de lealtad después de todo el daño que nos hicieron? Eres un criminal, padre, un criminal que merece la pena de muerte, todas las violaciones que recibí en tu logia. Eres un maldito, yo me voy con mi hermano y que Dios te perdone, infeliz. -De aquí no saldrás, estás en peligro; si sales, te matarán, hija, sé lo que te digo. Por piedad, acepta mi imperio, que tu madre y yo construimos para ustedes. Cedric, llorando de rabia, vociferó. – Es dinero sucio y maldito, Malakai Vance, tú no eres mi padre, eres un maldito criminal, al igual que Igor Yak; solo veían su beneficio, todo por el dinero. – Hasta que de pronto Cedric cayó desmayado; antes de llegar al salón, ingirió algunas pastillas para morir, y ya comenzaban a hacer efecto. De pronto, al salón comenzaron a entrar policías y policías; atrás de ellos se escuchó una voz que nadie imaginaba: Arresten a todos y llévenselos. Por fin caíste, Malakai Vance, y por fin tu imperio de drogas y trata de personas se irá al carajo, maldito. Seguramente no me recuerdas, soy el inspector Muerte, hijo del comandante Valerius Muerte; tú lo asesinaste hace muchos años. Era mi padre y estaba atrás de ti; no lo logró, pero yo, su hijo, por fin te he atrapado, maldito. Pagarás todo lo malo que has hecho. -Jajajaja, se burlaba Malakai Vance. Como sea, ya moriré en algunos meses, inspector; me importa un carajo tu padre. ¿Sabías que era un maldito que vendía drogas en las calles? No era un santo como tú lo miras; al final yo moriré y lo haré en la prisión, pero mis hijos están conmigo… —Eres un malnacido, Malakai Vance —vociferaba Yertra al escuchar a aquella voz que le causaba repugnancia.
Llévenselos a todos, están detenidos; nos veremos en los juzgados. – exclamaba el inspector Muerte, con un nudo en su garganta. Meses después… La corte dio cadena perpetua al Sr. Malakai Vance; Yertra no entendía por qué le dieron libertad a ella y a su hermano. Después de la corte, Cedric abrazó a Yertra y le dijo lo siguiente: -Todo estará bien, querida, hice un trato con el inspector Muerte. Yo lo llevé hasta el salón aquella tarde, cuando secuestramos al comandante Bindel; me lo encontré en una vieja taberna y, a propósito, le dejé en mi asiento una tarjeta. Luego, él me buscó y hablamos sobre todos los hechos; hicimos un trato: si yo lo llevaba hasta donde estaba Malakai Vance, nos exonerarían. El retrato que encontró en la mansión de la señora Benson era de nuestra familia, y te lo voy a entregar. Yo no puedo perdonar a mi madre, pero si tú quieres ir a visitar su tumba, te puedo acompañar; no te dejaré sola nunca más. También donaremos la mitad de la fortuna a los orfanatos de Cartana; quiero que tú te encargues de eso, hermana, tú mejor que nadie sabes cómo es la vida en esos lugares. -Eres un tonto, pensé que ibas a morir. No vuelvas a tomar pastillas, no quiero quedarme huérfana de nueva cuenta, y sí quiero visitar a mi madre; ella me amaba, quizás fue manipulada por esta loca logia. Ambos se abrazaron, le dieron las gracias al inspector Muerte; este a su vez les dijo que los estaría vigilando; no estaban del todo exonerados por su trayectoria. Por su parte, el inspector Muerte suspiró al saber que había vengado la muerte de su padre. Meses después… Yertra abrió una carta que llegaba de la prisión y donde le decían que su padre había muerto; se volvió loco en ese cuarto donde pasó sus últimos días preguntando por sus hijos. Cedric y Yertra lo enterraron junto a la tumba de su madre; finalmente, era lo único que podían hacer. De ahora en adelante, Yertra se dedicaba a visitar los orfanatos y verificar que a los niños se les diera buena comida, ropa y, sobre todo, un buen trato. Cedric, por su parte, decidió mudarse a la playa; investigó a dónde había ido su secretaria, de la que seguía enamorado; ella trabajaba en un banco. Rápidamente la cortejó y se casó con ella. Fin….
Espero que la historia haya sido de tu agrado; te invito a compartir y seguir mis historias. Próximamente seguiré con la novela de Victoria; no te lo pierdas.Con mucho cariño: Margarita Medina.