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© Copyright Margarita MedGut Las rosas se envían miradas mesuradamente.Las margaritas se van deshojando con el paso del tiempo.Al igual que los desamores se olvidan con el paso de los años.Los claveles rojos que mi madre ha puesto en su jarrón viejo se abrazan unos a otros discretamente.¿Acaso tu corazón me miente?No lo sé.¿Acaso tu…
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© Copyright Margarita MedGut Se apagó la lógica. Solo queda este impulso salvaje de huir de tu sombra. Mi pecho dicta una orden de destierro y yo obedezco a ese viejo guía, el único que no me ha dejado varada en el fango. El cielo se desangra sobre el mar, pero sigo corriendo sobre la…
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©Copyright Margarita MedGut Acudes por mí, puntual en cada ocaso, para besar los jirones de mi alma. Me revelas senderos que son oportunos para mi espíritu, pero fatales para mi realidad; esas rutas que solo se transitan cuando el cuerpo se rinde al sueño. Siento esa brisa sutil, ese roce de aire gélido en el rostro,…
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©Copyright Margarita MedGut No hay amargura que ose profanar la arquitectura de tu rostro; solo habita en ti una verdad, la única que reconoces: el artificio de las lágrimas disfrazadas. ¿Qué sepultas en el sedimento de tu ser? Acaso una promesa que el tiempo ha dejado en los huesos, un juramento que persigues en la geografía…
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©Copyright Margarita MedGut No busques el llanto en mi cobijo; mejor, ven y presta oído a esta canción. La escribí con el mismo pesar que tú adivinas, con esa tinta espesa que mana de las heridas que no cierran. La vida es desalmada, un verdugo que no distingue rostros, y nadie pagaría, de buen grado, ese…
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©Copyright Margarita MedGut Mis letras se han evaporado en el éter, mi decoro yace abrasado bajo un sol inclemente y tu amor… tu amor ha sido la condena que habitó mis días. Te había relegado al olvido, venerada soledad, mientras peregrinaba por confines ajenos y ruidosos. Hoy debo confesarte que extrañé tu frío; comprendo al…
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©Copyright Margarita MedGut Pagaría un milenio de karma por tu sombra. Retribuiría en las tinieblas cada agonía acumulada, con tal de rozar apenas tus labios, oh ángel abrasador, criatura caída de un firmamento que ya no reconozco, tú, que has condenado a mi corazón a gemir bajo tu peso. Has volcado tu mirada sobre el…
