
© Copyright Margarita MedGut
Las rosas se envían miradas mesuradamente.
Las margaritas se van deshojando con el paso del tiempo.
Al igual que los desamores se olvidan con el paso de los años.
Los claveles rojos que mi madre ha puesto en su jarrón viejo se abrazan unos a otros discretamente.
¿Acaso tu corazón me miente?
No lo sé.
¿Acaso tu corazón siente?
No lo sé.
Solo sé que mi corazón te comprende.
A través de la ventana te veo sentado en el rosal; el tiempo te ha absorbido, no existe una luz en tu camino, solo los inventos que la mente te propone.
Hay un sueño y, si no se lleva a cabo, morirás frustrado y quizá ese sueño sea tu misión.
Sin importar los juegos de tu mente, es menester cumplirlo para que yo pueda morir en paz y junto a mi rosal.

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