Te busco

Me he rendido, al fin, al asedio de las nubes; subí tan alto como mi aliento me lo permitió. Ahora navego los horizontes que mi mente dicta, rastreando la inmensidad en busca de un destello: tu mirada triste.

Caminó el tiempo como un hombre sin sombra, un náufrago de la esperanza que solo carga un corazón saturado de ceniza y dolor.

Hace una eternidad te divisé entre el caos, pero te disolviste en la marea de la multitud. Desde mi exilio en las alturas, intento rescatarte; antes de que el silencio final me reclame, necesito volver a naufragar en tu tristeza… esa que, paradójicamente, le devolvió la luz a mis ojos.


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