No soy

No soy lo que escribo, ni soy lo que digo. No pretendo dictar poesía, aunque mis dedos bailan con alegría sobre el papel. Solo trazo letras que mi alma, en su silencio, transforma en palabras.

Cada noche, mi inconsciente me entrega un encargo: imágenes que habitan mis sueños y exigen ser rescatadas en relatos. Me he preguntado mil veces qué es la poesía, y la respuesta siempre regresa con el mismo eco: son sueños que se visten de realidad.

Siento mi cuerpo a punto de desvanecerse, disolviéndose en trazos que el tiempo guardará, hasta que el viento, finalmente, decide perderlos para siempre.


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